viernes, 6 de noviembre de 2009

II.- EL RETIRO A LA MONTAÑA

En 1948, Japón estaba, desde hacía tres años, bajo la administración americana. Oyama frecuentaba regularmente las bandas de Tokio y su vida nocturna no era de las más tranquilas. Durante una pelea en un club nocturno, Oyama mató a su adversario y se encontró rápidamente en prisión. Se argumentó legítima defensa y al cabo de algunos meses Oyama fue puesto en libertad. Entonces decidió abandonar la ciudad y se impuso así mismo un retiro voluntario. Su objetivo era el de estar 3 años en la alta montaña con el fin de profundizar en el camino del Karate y del Zen. Optó finalmente por el monte Kiyosumi, en la prefectura de Chiba.

Debido a los problemas de abastecimiento, Oyama se vió obligado a interrumpir su retiro. En cuenta de los tres años previstos estuvo tan solo 18 meses en el exilio. Su programa de entrenamiento era de una simplicidad pavorosa: carreras en los torrentes, meditaciones en las cascadas (que hizo célebres Gogen Yamaguchi), ejercicios técnicos y rompimientos de diversos materiales (madera, piedras, etc). Por la noche, se centraba en el estudio de la biografía del segundo gran modelo humano de Oyama: Miyamoto Musashi, el más grande Samurai de toda la historia de Japón.

Aquí está el testimonio de este maestro sobre este periodo de su vida:
"Como ya he dicho, cuando después de la 2ª guerra mundial yo estaba en prisión, consciente de que no estaba cualificado para enseñar o trabajar en mis asuntos y lo incierto de mi futuro, decidí consagrarme al karate. Cuando fui liberado, me dirigí en seguida a la selva del lejano monte Kiyosumi, donde me entreno en soledad durante un año y medio. Yo supongo que prácticamente todos los que se consagran totalmente a una causa deben seguir un periodo de aislamiento de ese tipo...
Mi entrenamiento cotidiano comienza por la mañana muy temprano, una sesión de meditación y purificación espiritual realizada bajo las aguas heladas de una cascada. Después yo volvía corriendo a mi humilde estancia para proseguir con mi entrenamiento...Yo utilizaba todo lo que la naturaleza ponía a mi disposición para desarrollar mi fuerza y mi condición física. Me preocupo de no descuidar ninguna parte de mi cuerpo ni ningún aspecto del entrenamiento. Así la mañana está dedicada al reforzamiento de mis cualidades musculares y respiratorias...Corría por las montañas, arrancaba piedras, troncos, plantas, nadaba en las aguas heladas...Este primer entrenamiento de la mañana acababa con una nueva sesión de meditación...
El medio día estaba dedicado a la práctica del Karate...Había colocado makiwaras en los troncos de los árboles y les golpeaba durante varias horas con puños y piernas. Me ejercito igualmente en rompimientos hasta que el estado de mis manos me impide continuar...
Durante mi estancia en las montañas no pasó un día sin que me sometiera a este penoso y duro entrenamiento, fuera cual fuera el tiempo (climatología)...Cuando la oscuridad caía sobre las montañas, yo podía percibir la absoluta profundidad de mi soledad...rodeado por las tinieblas y el silencio, yo enciendo una vela en mi pobre chabola y cuelgo en la pared una hoja de papel blanco en el cual trazo dos círculos. El de la derecha, Sei, simboliza la acción y el de la izquierda, Do, simboliza la pasividad. Al observar estos dos círculos, yo entro en una profunda meditación...Esta estancia prolongada, lejos de toda civilización, me permite aumentar de manera considerable mi nivel de Karate pero sobretodo, llegar a un particular estado mental que no tiene nada en común con el que tenía al principio...".



III. LOS COMBATES CON TOROS
IV. EL DESAFÍO A BOXEADORES Y LUCHADORES
V. FUNDACIÓN DEL KYOKUSHINKAI
VI. PRIMERAS COMPETICIONES DE KYOKUSHINKAI
VII. ESTILOS Y ASOCIACIONES SURGIDAS DE KYOKUSHINKAI
VIII. KANCHO SHOKEI MATSUI

I.- LA LEYENDA DE SOSAI OYAMA

Pasó su vida combatiendo. Contra luchadores, boxeadores, toros, contra los hombres y las ideas de su tiempo. El karate de Oyama ocupa un lugar aparte en el mundo de las artes marciales. Un lugar ganado con la fuerza mental y del cuerpo del que ha sido sin duda alguna uno de los más grandes maestros del siglo XX.

El Kyokushin-Ryu (literalmente: la escuela de la Última Verdad) está considerado como uno de los estilos más duros, eficaces e intransigentes del karate japonés. Fue creado a finales de los años 50 por un maestro que llegó a ser más tarde toda una leyenda: Masutatsu Oyama. Su propia personalidad se imprimió en la historia del Karate, llegando a designar inicialmente su estilo bajo la denominación de Oyama-Ryu, que significa Escuela de Oyama o Escuela de la Alta Montaña.

Masutatsu Oyama nació en Corea en 1923 bajo el nombre de Hyung Yee. No pasó mucho tiempo cuando en Tokio decidió consagrar su vida al Karate, adoptando el nombre japonés de Masutatsu Oyama. En su país natal, el joven Hyung Yee practicó al mismo tiempo los dos tipos de artes marciales locales, el Tae-Kyon y el Tae-Kwon-Pup. Después se inició en ciertas formas de lucha así como en diferentes estilos de Kempo chino y japonés. En su adolescencia, el futuro maestro tiene por principal modelo humano a Otto von Bismarck, el unificador de Alemania.

En su autobiografía, "El Camino del Kyokushin", escribió: "Queriendo ser siempre el Bismarck de Oriente, abandoné mi casa a los 13 años y me fui a Tokio".

Esto fue en 1936. En Tokio, practicó primeramente Judo. Él mismo consiguió seguir los cursos en el Kodokan, el centro mundial de este arte. En 1938, se inscribió en Shotokan, la escuela de Karate dirigida por Gichin y Yoshitaka Funakoshi. Lo mínimo que se podría decir es que el Shotokan no dejó en Oyama un recuerdo imborrable. Él dirá: "Yo he practicado el Karate Shotokan...pero yo dudaría de su enfoque lineal. A mi no me gusta la idea de controlar mis técnicas...Sería demasiado rígido para mi, así pues me voy..." (Masutatsu Oyama en "Mas Oyama, la Leyenda del Karate", revista Dojo-Artes Marciales nº29, febrero 1989").

Oyama buscaba en el Karate otra cosa que lo que le proponía el grupo de Funakoshi, dejando la práctica del Shotokan.

Pierre Portocarrero dice: "La mayor parte de los más conocidos expertos japoneses han pasado en un momento u otro por Shotokan. Así Mas Oyama, el creador de Kyokushinkai, entrenó durante un año y medio, hasta 1938, en el Dojo de Funakoshi. Oyama se marchó juzgando lo ineficaz del estilo” (Pierre Portacarrero en Funakoshi y el Shotokan, revista Karate nº 140).

Oyama abandonó Shotokan en 1940 y se hizo alumno del maestro So Neishu. Al igual que Oyama era de origen coreano (de su primer nombre: Cho Hyung-Ju). Él era uno de los discípulos avanzados de Gogen Yamaguchi, el fundador de la rama japonesa de Goju-Ryu. So Neishu era un elegante dignatario de la organización Nichiren-Sho-Shu (literalmente: Verdadera secta Nichiren). Es con su contacto cuando Oyama estudió Zen. Según los consejos de So Neishu, practicó Goju-Ryu bajo la dirección del mismo Gogen Yamaguchi. En Goju-Ryu, Oyama descubrió las técnicas circulares, una aproximación del cuerpo a cuerpo y una concepción del combate que contrastan con las del Shotokan. De hecho, es el Goyu-Ryu el que, algunos años más tarde, sirvió de base técnica al estilo Kyokushinkai.

El entrenamiento al que se sometió Oyama era de una intensidad excepcional. Además So Neishu se lo acentuaba a menudo.

En 1947, es organizado en Kyoto, en el Gimnasio Karuyama, un campeonato nacional reuniendo a las principales escuelas nacionales de Karate de Japón. Las reglas eran simples: ¡No había reglas, o casi!

Para Oyama, entonces con 24 años de edad, era una ocasión única de probar la eficacia de su práctica, y obtuvo la victoria de este campeonato. Conviene precisar que en 1957, es decir 10 años después de la fecha del torneo obtenido por Oyama, la célebre Asociación de Karate de Japón (estilo Shotokan) organizó en Tokio su primera competición, ganada por Hirokazu Kanazawa.

II. EL RETIRO A LA MONTAÑA
III. LOS COMBATES CON TOROS
IV. EL DESAFÍO A BOXEADORES Y LUCHADORES
V. FUNDACIÓN DEL KYOKUSHINKAI
VI. PRIMERAS COMPETICIONES DE KYOKUSHINKAI
VII. ESTILOS Y ASOCIACIONES SURGIDAS DE KYOKUSHINKAI
VIII. KANCHO SHOKEI MATSUI

lunes, 2 de noviembre de 2009

IV.- OSU NO SEISHIN EL ESPÍRITU DE LA PERSEVERANCIA


OSU NO SEISHIN. EL ESPÍRITU DE LA PERSEVERANCIA
Osu es un término muy empleado en la escuela de kyokushin, y encierra en gran medida los principios y la filosofía de esta escuela de karate.
Osu proviene de la expresión osu no seishin, el espíritu de la perseverancia, que significa aguantar bajo presión, lo que implica el triunfo de la mente sobre el cuerpo.
Los entrenamientos diarios hay que realizarlos con el espíritu del osu. Muchas veces, en el entrenamiento, el instructor lleva al alumno a situaciones límite. En estos casos, hay que esforzarse por perseverar y no parar, intentando hacer una flexión o abdominal más, para resistir hasta el final. Esto crea una atmósfera especial en el dojo, en la que el instructor se ve altamente gratificado.
Kyokushin es una filosofía de vida, y por ello se debe actuar en la vida diaria de igual forma que se hace en el dojo, con el verdadero espíritu kyokushin, intentando superarse día a día.
Estableciendo un símil con el combate, cuando un competidor está peleando y llega al límite de sus fuerzas, cuando ya no puede respirar y le duele todo el cuerpo, hay una voz en su interior que le dice que pare. En ese momento, debe de pensar que tiene que llegar hasta el final, siendo la mente y el espíritu los que tienen que superar las adversidades. El verdadero combate en kyokushin no se realiza contra el adversario, sino contra uno mismo, venciendo los miedos y debilidades propias. «El objetivo de kyokushin no reside en la victoria o en la derrota, sino en fortalecer el carácter de sus practicantes».
El kyokushin destaca por ser un estilo fuerte, pero no únicamente en el plano físico, sino también en el aspecto mental y espiritual. Asimismo, en los dojos de kyokushin se sigue la tradición del Budo, teniéndole un gran respeto al instructor, por su dedicación y por las enseñanzas transmitidas. Por ello, cuando se ve al instructor, se le saluda con osu, como muestra de respeto y aprecio. De igual forma, se actúa hacia los demás compañeros del dojo.
Osu también significa «sí», «de acuerdo», «lo siento», «lo intentaré». En el dojo, la palabra «sí» se sustituye por osu, o cuando el instructor da una instrucción o realiza una corrección, se contesta osu. Por tanto, osu expresa la filosofía de kyokushin, y un buen karateka debería emprender todas sus acciones con el espíritu del osu.

III.- EL ESPÍRITU DEL BUDO

I. ETIQUETA EN EL DOJO
II. DOJO KUN
III. EL ESPÍRITU DEL BUDO

EL ESPÍRITU DEL BUDO
Sosai Oyama resumió la filosofía de las artes marciales en estos 11 principios, que son la base de la enseñanza del kyokushin karate:
1. El camino de las artes marciales comienza en cortesía y termina con cortesía; por lo tanto, sé siempre cortés.
2. El estudio de las artes marciales es como escalar un escarpado precipicio; por lo tanto, comporta la entrega de uno mismo sin descanso.
3. En las artes marciales es importante aspirar siempre a la victoria; no obstante, el móvil para la lucha no debe en modo alguno proceder del rencor o resentimiento personal.
4. El dinero es muy preciado; de cualquier modo, no te aferres a él.
5. La forma de las artes marciales es la postura; por lo tanto, mantén siempre tu postura correcta.
6. El progreso en las artes marciales comienza después de 1.000 días de estudio y alcanza su fin tras 10.000 días de estudio.
7. En las artes marciales, la meditación sobre las acciones pasadas nos conduce a la habilidad y destreza en las acciones del futuro.
8. El camino de las artes marciales es universal y no se debe ser egoísta en la entrega de uno mismo en el entrenamiento.
9. Las artes marciales comienzan en un punto armónico y terminan en un círculo armónico el cual contiene una línea de movimientos correctos y exactos.
10. El misterio del secreto está en ganar experiencia.
11. No se debe olvidar que, en el camino de las artes marciales, uno recolecta gran cantidad de cosecha solamente con dedicación y aplicación.





IV. OSU NO SEISHIN. EL ESPÍRITU DE LA PERSEVERANCIA

II.- DOJO KUN

I. ETIQUETA EN EL DOJO
II. DOJO KUN

DOJO KUN (Promesas de Kyokushin)
Estas promesas, que encierran en gran medida la filosofía de kyokushin, deberían de ser analizadas detenidamente por todos los cinturones avanzados, para comprender su significado. Fueron escritas por Sosai Oyama con la ayuda de Eiji Yoshikawa, autor de Musashi, el samurai más conocido de la historia de Japón, en el que Oyama tanto se inspiró en su retiro en la montaña.

1. Dedicaremos todo nuestro esfuerzo al desarrollo espiritual, intelectual y físico.
2. Nos mantendremos alerta en la búsqueda del verdadero camino del arte marcial, así como en las enseñanzas de nuestros maestros.
3. Buscaremos con gran vigor cultivar un espíritu de abnegación.
4. Observaremos las reglas de la cortesía, respeto a nuestros superiores y nos abstendremos de la violencia.
5. Nunca olvidaremos la verdadera virtud de la humildad.
6. Nuestros únicos deseos serán buscar la sabiduría y la fuerza físico-mental.
7. A través de la disciplina del karate kyokushin, buscaremos el completo y verdadero significado del camino.



III. EL ESPÍRITU DEL BUDO

IV. OSU NO SEISHIN. EL ESPÍRITU DE LA PERSEVERANCIA



I.- ETIQUETA EN EL DOJO

REGLAS DE COMPORTAMIENTO
En la escuela de kyokushin se sigue la tradición del budo. El dojo (lugar donde se realiza el entrenamiento) es un lugar especial, por lo que hay unas normas de protocolo o comportamiento que todo practicante debe de conocer y poner en práctica.
Tanto los principiantes como los cinturones negros deben de considerar estas reglas como una parte más del entrenamiento.

Valores tan necesarios como el respeto, la lealtad al maestro, la disciplina, la humildad y la cortesía, propios del Budo, son necesarios para el correcto funcionamiento del dojo. Por lo tanto, hay que ser sinceros en la práctica de estas reglas, de forma que se conviertan en algo habitual.
  • Cuando se entra o se sale del dojo, siempre de cara a él, se saluda y se dice osu, después hacia los otros estudiantes en la clase, se saluda y se dice de nuevo osu.
  • Cuando se llegue tarde a clase, hay que arrodillarse de cara al final de la clase, en seiza, y esperar con los ojos cerrados en mokuso. Cuando se de permiso, se permanece en seiza y se saluda diciendo shitsurei shimasu (perdón por llegar tarde). Entonces, ponerse de pie, girarse al frente del dojo y saludar de nuevo con un fuerte osu y, rápidamente, irse al final de la clase. Tener cuidado de no pasar por delante de los otros alumnos que están entrenando, especialmente los más antiguos.Los estudiantes que llegan tarde deberían intentar por todos los medios llegar a tiempo.
  • Los estudiantes deberán mantenerse limpios, al igual que sus equipos: do-gis (traje), protecciones, guantes, etc., sin olores, y animar al resto a que lo haga de igual forma. Solamente se permitirá llevar el do-gi blanco y limpio. El logotipo oficial de kyokushin se llevará en el lado izquierdo del uniforme. Los do-gis rasgados o rotos deberán ser arreglados con prontitud. El llevar los uniformes y equipos sucios, reflejan una actitud de desidia y falta de respeto hacia el resto de los estudiantes del dojo.
  • No mover ninguna parte del do-gi durante el entrenamiento sin pedir permiso para ello. Si se tiene necesidad de hacerlo, hacerlo rápido, volviéndose hacia el fondo de la sala.
  • El debido respeto será mantenido hacia los grados superiores, así como a los alumnos más antiguos. Todos los alumnos deberán levantarse y decir osu cuando sus grados superiores o cinturones negros entren en la sala.
  • Antes de saludar a un estudiante más antiguo o instructor, los estudiantes dirán osu y saludarán correctamente y harán lo mismo cuando se vayan. Este protocolo deberá mantenerse igualmente fuera del dojo, puesto que siempre se tiene que apreciar a un sempai. En caso de duda sobre el grado de un alumno, actuar como si fuera un alumno más antiguo.
  • Cuando llegue la ocasión de dar la mano, usar las dos manos, como prueba de confianza y humildad y decir osu. Esto igualmente se observará fuera del dojo y de forma especial para los alumnos más antiguos.
  • Llamar al instructor como sempai, sensei o shihan, como el caso lo requiera. No llamar a un instructor por su nombre en clase.
  • Escuchar con atención las instrucciones del maestro y proceder rápidamente a su mandato. Responder a todas las instrucciones con un fuerte osu. La respuesta lenta o indiferencia es una descortesía.
  • Durante la clase, los estudiantes mantendrán su atención en las técnicas, y no permitirán que su mente esté desconcentrada en sus entrenamientos. El máximo respeto y una apreciación sincera, se darán a los Instructores y a sus compañeros en todo momento. No practicar kyokushin sin la seriedad que ello conlleva.
  • Algunas veces, durante la clase, a los estudiantes se les permitirá sentarse y relajarse (en seiza) en posición formal o en anza (piernas cruzadas). Durante este periodo, no moverse, hablar o distraerse en la clase.
  • Los estudiantes no abandonarán la clase, a no ser que se les haya concedido permiso. Si ocurre una emergencia y se debe salir de forma inmediata, hacerlo de forma respetuosa, y posteriormente explicar la salida al instructor, tan pronto como sea posible.
  • Para prevenir posibles lesiones, los estudiantes no podrán llevar joyas, relojes u otros adornos durante la clase. Las gafas están permitidas, sin embargo durante el kumite se recomienda no llevarlas puestas, al igual que el uso de protecciones, guantes o coquillas.
  • Todos los estudiantes deberán ayudar en la limpieza del dojo después de la clase, considerando su lugar de entrenamiento como un lugar apreciado y especial.
  • Los estudiantes respetarán la camadería compartida en el dojo y procurarán no minar el verdadero camino de kyokushin con un comportamiento poco deportivo o malicioso, ni de igual forma trasladar sentimientos negativos en el combate libre, como consecuencia de un clima impropio, que puede conducir a lesiones.
  • Todos los miembros evitarán las murmuraciones o comentarios sobre otros alumnos, escuelas o estilos de artes marciales.
  • Los alumnos que deseen participar en competiciones de kyokushin deberán consultarlo con su instructor antes de rellenar la inscripción.
  • Los estudiantes que deseen visitar otras escuelas de kyokushin deberán pedir permiso primeramente a su instructor. Los alumnos que deseen entrenar en una escuela afiliada, deberán poseer el carnet internacional al igual que una carta de recomendación de su instructor. Una vez en la escuela, los estudiantes mostrarán el máximo respeto, cortesía y humildad a los miembros afiliados y a los instructores.
  • Todos los estudiantes se comportarán, dentro y fuera del dojo, de forma que no reflejen mala imagen a I.K.O. Y más importante todavía, no usarán las técnicas estudiadas en clase para que de forma intencionada puedan hacer daño a cualquier persona, excepto cuando sus vidas se encuentren en evidente peligro.
  • Los estudiantes se comportarán de forma gentil y equilibrada día a día, manteniéndose reservados, con buen juicio y un comportamiento ético en todas sus acciones. Nunca olvidarán el espíritu de kyokushin.

«Mantener la cabeza baja (modestia), ojos altos (ambicioso), reservado en el hablar (hablar correctamente) y buen corazón (tratar a los demás con respeto y cortesía). Tratar a todos con amabilidad. Los mayores son el punto de partida (servir a los padres)».

Lo más importante en el ánimo del karate kyokushin no recae en la victoria o en la derrota, sino en perfeccionar el carácter de todos sus participantes.

II. DOJO KUN

III. EL ESPÍRITU DEL BUDO

IV. OSU NO SEISHIN. EL ESPÍRITU DE LA PERSEVERANCIA

domingo, 1 de noviembre de 2009

César Pérez

“El pasado mes de noviembre, César Pérez, exalumno del Budo Karate Club, realizó su primer combate en boxeo amateur. Por invitación expresa, acudieron el shihan Fernando Pérez y el sempai Raúl Moya a animar a César en su nueva andadura. César, haciendo honor a sus orígenes, lució para la ocasión un pantalón con los símbolos de nuestra escuela y demostró en el ring su auténtico espíritu de Kyokushin, siendo sin duda el combate más emocionante de la velada. Le deseamos grandes éxitos en su nueva etapa. Osu!”